El cine erótico

La historia del cine erótico es la historia de la expresión de la insinuación con mayúsculas en la gran pantalla. Las películas del cine erótico, plantea un argumento cinematrográfico, una trama argumental, aunque se centra en varios aspectos de la sexualidad, al margen de si los personajes practican el sexo bien o mal, mucho o poco, o si se limitan a hablar de él o incluso a pensar en él. Como todos sabéis, podríamos definir la diferencia entre el cine erótico y el porno, comentando que el primero se centra más en el deseo que en el acto en sí. Expresa el deseo sexual como una realidad subversiva. Una de las películas más representativas de los últimos tiempos es el film Sexo, mentiras y cintas de video (Sex, lies and videotapes, 1989) dirigida por Steven Soderbergh, considerada uno de los icono de este género aunque apenas aparecen desnudos. El cine erótico siempre ha ido unido de manera intríseca a la censura a lo largo de toda su historia. Desde sus inicios, en una película del año 1896, donde se proyectó el primer beso del cine entre Juan C.Rice y May Irwin, hecho que desató la furia de la liga de prensa y el derecho de pensar. Otro símbolo de este género, cuyas obras escandalizaron al público y la crítica más conservadora, fue el director español afincado en París Luis Buñuel, considerado por muchos un maestro de la transgresión. En 1928 estrena el cortometraje mudo Un perro andaluz, donde el actor francés Pierre Batcheff, en una escena amasaba los pechos descubiertos de Mareuil Simone. En La Edad de Oro, dirigida por Buñuel en 1930, se muestra la relación entre dos amantes que se niegan a que su amor, pasional y sujeto sólo a sus propias normas, tenga que ser extinguido debido a los prejuicios y preceptos morales y sociales tradicionales. Esta película fue prohibida durante medio siglo, por escenas como la que protagoniza la actriz Lya Lys donde chupa de manera frenética el dedo de una estatua. En los años setenta, con el declive de la dictadura se produce el fenómeno conocido como “el destape”, así a partir de la transición, con la desaparición de la censura franquista, empezaron a aparecer desnudos integrales (pechos, pubis y nalgas) de mujeres y, en menor medida, de hombres, junto a los actores cómicos típicos de la época. Pero es a partir de los años 80, cuando este género cinematográfico vive su época de esplendor con taquillazos en las salas de se han convertido en clásicos de la historia del cine. En estos años la industria de Hollywood entre de lleno en el negocio, apostando por un erotismo bastante más suave y menos explícito que el europeo de la década anterior. A partir del punto conservador de la moral estadounidense, que por lo general asocia el sexo con peligro y muerte, crean unos los subgéneros que más éxitos le ha dado a la industria cinematográfica, el thriller erótico. Este subgénero descubrió a la gran Kathleen Turner en Fuego en el cuerpo (Body Heat, Lawrence Kasdan, 1981), lanzó a Jessica Lange (El cartero siempre llama dos veces/The Postman Always Rings Twice, Bob Rafelson, 1981), y más tarde también a la no menos estupenda Sharon Stone con Instinto básico (Basic Instinct, Paul Verhoeven, 1992). Pero sin duda, el film que marcó un antes y un después, y supuso el mayor éxito comercial del cine erótico durante los años 80 fue la película dirigida por Adrian Lyne en 1986, Nueve Semanas y Media, protagonizada por Kim Basinger y Mickey Rourke. La película está basada en la novela homónima de la escritora Elizabeth McNeill publicada en 1979 y reeditada después del éxito de la película. En Nueve Semanas y Media se narra la historia de una mujer que cae bajo el control de su amante. “La primera vez en que nos acostamos me sujetó las manos por encima de la cabeza. Me gustó. El me gustaba. Era hosco, en una forma que se me antojaba romántica; era gracioso, brillante, tenía una conversación interesante; y me daba placer” así comienza la novela …